Colección: mirogui
Bajo su pátina de bronce, sólo les falta una chispa de vida para moverse.
Amor al cuerpo
Mirogi es autodidacta. Orientada por sus padres hacia la Medicina y luego hacia la Fisioterapia, aunque ella quería estudiar Bellas Artes, los reveses del destino la llevaron de vuelta a su primera pasión, enriquecida por una triple experiencia.
En medicina, descubrió y aprendió anatomía, lo cual la fascinó. En fisioterapia y luego en osteopatía, remodeló cuerpos y los ayudó a recuperar su movilidad. Entretanto, fundó una escuela de estética por amor a la belleza.
Anatomía, fluidez, belleza: los tres pilares de su inspiración están establecidos. Animarán su obra y otorgarán a su escultura su carácter único.
Trabaja con modelos en vivo todo el día y le encanta. "Me gusta darle vida a lo que vemos".
Esculturas sorprendentemente realistas
Su conocimiento del cuerpo humano la lleva naturalmente a crear esculturas de gran anatomía, cualidades que abraza y lleva al extremo con perfeccionismo. Sus esculturas rezuman juventud, con rostros hermosos y curvas placenteras. Aun así, por el bien de sus modelos, Mirogi puede mantenerse fiel a la realidad física. Su técnica no es académica en su ejecución, ni sus poses lo son en absoluto. Curvas exageradas, cautivadores movimientos de cadera, líneas alargadas...