Alain Monvoisin
Cabeza admirando a los acróbatas.
Cabeza admirando a los acróbatas.
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Cabeza admirando a los acróbatas – Alain Monvoisin
Un espectáculo silencioso se desarrolla ante nuestros ojos. En Tête admirant les acrobates , Alain Monvoisin orquesta una escena donde la mirada se convierte en un acto en sí mismo, donde el observador y lo observado se funden en una misma composición.
A la izquierda, figuras acrobáticas, dibujadas con un trazo casi totémico, se superponen en equilibrio inestable, recordando antiguos grabados o bocetos de un circo primitivo. Se elevan, invertidas, desafiando la gravedad y las reglas de la figuración. A la derecha, una esfera luminosa –sol o proyector de pistas– baña la escena con un aura irreal, mientras formas elípticas gravitan a su alrededor, como fragmentos suspendidos.
La cabeza, aunque discreta, está enteramente en acto de admiración. Pero ¿quién, el espectador o los acróbatas, desempeña el verdadero papel? Monvoisin cuestiona aquí nuestra relación con la mirada, con el asombro y con la performance. La cabeza admirando a los acróbatas es una oda al movimiento y al momento suspendido, una invitación a contemplar el frágil equilibrio del mundo.

















